Nada. Tenemos que aprender a asumir las consecuencias de nuestras acciones..
Había pensado en contestar diciendo "Nada. Que se jodan", pero me pareció un poquito fuerte y he preferido ser algo más políticamente correcto.
Sé que suena duro decir que lo mejor ante la perspectiva de poner a una familia en la calle, lo mejor es no hacer nada, pero hay buenas razones para ello.
La primera ya la he expuesto con anterioridad: A nadie se le obligó a pedir una hipoteca y debemos afrontar las consecuencias de nuestros actos.
AHORA todos nos escandalizamos de la alegría con la que los bancos daban las hipotecas, pero si en los buenos tiempos a alguien se le negaba la hipoteca, montaba la de Dios es Cristo. ¿No hubiese sido mejor escandalizarse entonces?
Curiosamente cuando esa misma alegría la tenían con nosotros, no nos parecía tan mal.
Los indignados que ahora impiden las ejecuciones hipotecarias, ¿por qué no se manifestaban entonces contra las brutales plusvalías que se obtenían en las compra venta de viviendas?
Y es que a mi me jode este capitalismo de nuevo cuño en el que los beneficios son privados, pero las pérdidas son públicas.
¿Acaso cuando uno va a comprar un coche usado no nos llevamos al mecánico de confianza para que nos dé su opinión? Entonces, ¿por qué el personal se metía en esos berenjenales a 35 años sin consultar antes a un experto?. Las reglas de decisión son bien sencillas.
- ¿Lleva más de cinco años en la misma empresa o es fijo?
- Divida su nómina, la que figura en el papel y olvídese de lo que cobra en negro, entre tres y mire a ver si esa cantidad es mayor que lo que paga de cuota a quince años.
A Ud. que le han dicho que sea avalista, ¿ha mirado lo que significa esa palabra en el diccionario?. Si no ha entendido la definición, ¿ha preguntado a alguien, que no sea el director del banco, que se la explique?
Lo siento pero no me vale la excusa de que hay gente que no entendía de esos temas o que no sabía lo que firmaba, porque esa es la base de todas las dictaduras: ¿Si la gente es incapaz de manejar su propia economía, cómo va ser capaz de elegir sus propios gobernantes?
El segundo motivo es que las deudas al final hay que pagarlas, y si quien está hasta las cejas no las puede pagar, ¿quién lo hará? Pues aquellos que hicieron bien las cuentas y no se metieron en donde no debían. De manera que al final la hormiga va a tener que dar de comer a la cigarra durante los próximos cuarenta años. O dicho de otra manera, si el prudente ni disfruto del coche, ni del viaje a Cancún ni de las tetas de la novia, ¿por qué ahora va a tener que pagar el pisito del pollo-pera?
Espera, pero es que entonces nadie hablaba del tema. Nadie decía nada... Bueno decirse sí que se decía; lo que pasa es que el personal se reía a quien pusiese en duda el axioma de "que la vivienda nunca baja". Y mira que ya por entonces hubo quien se molestó en explicar, y muy bien por cierto, todos estos temas. Aquí hay unas cuantas historias clásicas: Pepita Nuncabaja (mayo, 2006), Pepito Relámpago (mayo de 2006) y Paco Dequetequejas (abril 2007)
Pero aún hay más. Si ayudamos a los que se compraron un piso por encima de sus posibilidades, ¿cuál es el mensaje que transmitiremos a las generaciones futuras?:
- Tranqui. Haz todas las locuras que quieras que al final vendrá Papá Estado a rescatarte.
En resumen que volverá a haber otra burbuja y que cuando llegue y nuestros hijos vayan a comprarse un piso, yo seré el primero en aconsejarles:
- Ese de 40 millones nada, mejor ese otro de 200. Total si no puedes pagarlo ya verás como viene el Gobierno y al final se hace cargo de todo.
A lo mejor de esta crisis podemos salir, pero seguro que de la que se genere entonces, ni de coña. Y estamos hablando del futuro de nuestros hijos, y eso es algo, al menos para mí, muy serio.